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Cuando un radioaficionado uruguayo anunció al Río de la Plata la muerte de Carlos Gardel


Inspirado en la investigación de Horacio Nigro, CX3BZ. Publicación original Boletín Uruguayo de Radioaficón

La historia de la radioafición está llena de episodios en los que una estación, un operador y una antena marcaron la diferencia. Uno de esos momentos ocurrió el 24 de junio de 1935, cuando el mundo recibió la noticia de la muerte de Carlos Gardel en un accidente aéreo ocurrido en Medellín, Colombia.

Lo que pocos conocen es que la primera información que llegó al Río de la Plata no viajó por los canales oficiales ni por las agencias de noticias. Lo hizo gracias a la intervención de un joven radioaficionado uruguayo: Luis Alberto Silva, CX1VD, desde su estación instalada en la ciudad de Melo.

La última noche del Zorzal Criollo

Horas antes de la tragedia, Gardel había protagonizado una emotiva presentación transmitida por la emisora colombiana La Voz de la Víctor, en un programa especial patrocinado por la empresa aérea SACO.

Durante la emisión interpretó varios de sus éxitos, entre ellos Cuesta abajo, Melodía de arrabal, Catamarca e Insomnio, acompañado por sus guitarristas José Aguilar, Guillermo Barbieri y Ángel Riverol.

Antes de despedirse del público colombiano pronunció unas palabras que, vistas con la perspectiva del tiempo, resultan conmovedoras:

«Gracias por tanta amabilidad… La emoción no me deja hablar. Gracias y hasta siempre.»

Su última interpretación fue Tomo y obligo.

Nadie imaginaba que esa sería la despedida definitiva del cantante.

El accidente que conmocionó a América

Al día siguiente, Gardel y su comitiva embarcaron en un trimotor Ford F-31 de la compañía SACO para continuar la gira.

Poco después de las tres de la tarde, durante la maniobra de despegue en el aeropuerto de Medellín, la aeronave perdió el control y terminó impactando contra otro avión que esperaba autorización para despegar.

El incendio posterior fue devastador. Murieron Carlos Gardel, Alfredo Le Pera, varios integrantes de su conjunto y otras personas que viajaban en la aeronave.

La noticia tardaría poco en recorrer el continente, aunque no precisamente por los medios convencionales.

Una llamada de emergencia

A cientos de kilómetros de allí, en Melo, Luis Alberto Silva (CX1VD) dedicaba la tarde a realizar contactos en su estación de radioaficionado.

En un momento escuchó una llamada urgente procedente de Medellín dirigida a Buenos Aires. Al no obtener respuesta desde Argentina, decidió contestar.

La estación colombiana le respondió:

«Te oí Uruguay, pero no sé bien quién sos.»

Instantes después recibió el mensaje que pasaría a la historia.

«Hacé llegar a Buenos Aires la noticia de que hace veinte minutos falleció el barítono Carlos Gardel en una tragedia de aviación.»

El operador que transmitía la información era el oficial Quiñones, integrante del operativo de emergencia y también radioaficionado.

Silva recordaría años más tarde que, en un primer momento, creyó haber entendido mal. La noticia era demasiado impactante para ser cierta.

La radioafición hizo el resto

Consciente de la importancia del mensaje, Silva comenzó inmediatamente a buscar estaciones argentinas.

Consiguió contactar con LU3BH, operada por el señor Fonda, y con LU4CN, de Héctor Fresedo.

Ambos radioaficionados transmitieron la información a Radio Belgrano, que fue una de las primeras emisoras en informar al público argentino sobre la muerte de Gardel, incluso antes de que llegaran las confirmaciones oficiales por vía telegráfica.

Mientras tanto, en Melo, la noticia comenzó a correr de boca en boca y numerosos vecinos acudieron a la casa de Silva para conocer más detalles.

En Uruguay, una de las primeras emisoras en difundir la información fue CX14 El Espectador.

Una comunicación que quedó registrada

En enero de 1938, Luis Alberto Silva visitó Buenos Aires y conoció personalmente al radioaficionado Fonda.

Ambos decidieron acercarse a Radio Nacional para averiguar si todavía existían registros de aquella histórica transmisión.

Los documentos conservados por la emisora confirmaban los indicativos de las estaciones que participaron en la cadena de comunicaciones: CX1VD, LU3BH y LU4CN.

Un detalle técnico hace aún más interesante esta historia. La comunicación se realizó utilizando la banda de 40 metros, que en aquella época no era considerada la más adecuada para cubrir una distancia tan extensa. Sin embargo, las condiciones de propagación fueron excepcionales y permitieron que el mensaje llegara sin inconvenientes.

Mucho más que un contacto de radio

Para Luis Alberto Silva, aquel episodio tuvo además un significado personal.

Su familia estaba profundamente vinculada a la música y admiraba a Gardel. Su padre era violonchelista, uno de sus hermanos tocaba el violín, una hermana la guitarra y él mismo era pianista.

Dos años antes había visto al cantor durante su visita a Montevideo, cuando actuó para los pacientes del Hospital Fermín Ferreira. Aunque solo pudo observarlo desde el exterior del edificio, aquella imagen quedó grabada para siempre en su memoria.

Un capítulo inolvidable de la radioafición

Han transcurrido 91 años desde la tragedia de Medellín, pero esta historia sigue siendo uno de los ejemplos más claros del valor de la radioafición como medio de comunicación cuando la rapidez y la confiabilidad resultan esenciales.

Gracias a la iniciativa de Luis Alberto Silva, CX1VD, una simple estación de radio instalada en Melo se convirtió, por unos minutos, en el puente informativo entre Colombia y el Río de la Plata.

Es un episodio que merece ser recordado no solo por los aficionados a la radio, sino también por todos aquellos que reconocen el papel que las comunicaciones han desempeñado a lo largo de la historia.

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