
La radio AM vuelve a ocupar un lugar destacado en el debate tecnológico de Estados Unidos. La Cámara de Representantes aprobó el pasado 15 de septiembre la AM Radio for Every Vehicle Act, una iniciativa que busca garantizar que los vehículos nuevos vendidos en el país incorporen receptores de radio AM como equipamiento estándar. El proyecto, identificado como H.R. 979, fue aprobado mediante voto oral y ahora pasa al Senado.
Para quienes seguimos la radio desde el punto de vista de la escucha, la noticia tiene especial interés. Durante los últimos años, algunos fabricantes han comenzado a eliminar los receptores AM de determinados modelos, especialmente en vehículos eléctricos, debido, entre otros motivos, a problemas de interferencias y a la creciente disponibilidad de alternativas digitales y conectadas.
La propuesta estadounidense pone sobre la mesa una cuestión que va más allá de la tecnología instalada en el salpicadero: el papel de la radio AM como medio de información local y de emergencia. Sus defensores destacan que puede seguir siendo útil cuando fallan la electricidad, las redes móviles o las conexiones a Internet. La Asociación Nacional de Radiodifusores (NAB) calificó la aprobación en la Cámara como un paso importante para mantener el acceso a la AM en los automóviles.
El congresista Josh Gottheimer, uno de los impulsores de la iniciativa, sostiene que más de 50 millones de estadounidenses escuchan radio AM cada mes y ha defendido su utilidad durante situaciones de emergencia.
Pero conviene subrayar un detalle: la radio AM todavía no está garantizada por ley en todos los vehículos nuevos. El proyecto debe superar ahora el trámite del Senado y, posteriormente, recibir la firma presidencial para convertirse en ley. En el Senado existe una iniciativa equivalente, S. 315, respaldada por más de 60 senadores, según la industria radiofónica.
Para los radioescuchas, el debate resulta especialmente interesante porque enfrenta dos tendencias: por un lado, la evolución de los sistemas de entretenimiento y conectividad de los automóviles; por otro, la consideración de la radio AM como una infraestructura de comunicación accesible, gratuita y capaz de cubrir grandes áreas.
Habrá que seguir de cerca ahora el recorrido de H.R. 979 en el Senado. Si finalmente se convierte en ley, Estados Unidos establecería un requisito federal que podría tener consecuencias importantes para el futuro de la escucha de onda media desde el automóvil.