En 1895 Marconi mandó un pitido de un jardín a otro en Bolonia. Cien años después, ese pitido se había convertido en un océano invisible lleno de predicadores del fin del mundo, propaganda de la Guerra Fría, música de Colombia y voces fantasmales leyendo números para espías.
Lo cuenta muy bien el periodista Torbjörn Wester en un reportaje premium de Sörmlands Nyheter de esta semana: “Kortvågsradions 100 år av brus och budskap”.
Y como radioescucha, no pude evitar traerlo al blog.
De cuando la noche traía el mundo
En los años 20 pasó algo mágico. De día, la radio era local, de onda media. De noche, de repente, un oyente de Chicago escuchaba el parte meteorológico de Los Ángeles. En la costa este de EEUU se colaban voces de Reino Unido.
No era magia. Era física. La onda terrestre muere a los pocos kilómetros, pero la onda espacial sube y rebota en la ionosfera, sobre todo cuando se va el sol. Y en onda corta ese rebote es aún más potente. De pronto, por primera vez en la historia, una voz podía dar la vuelta al planeta.
El protagonista del artículo es Dan Olsson, un DX-ista sueco que lleva pescando en ese ruido desde 1975. Hoy ya no puede escuchar desde la ciudad - hay demasiado QRM de toda la electrónica que nos rodea. Tiene que conectarse por web a una KiwiSDR conectada a una antena de 550 metros colgada entre árboles en un lugar secreto de Hallandsåsen. Una locura maravillosa.
Como muchos de nosotros, Dan empezó en el colegio. En Suecia había una asignatura de “trabajo libre” y su profesor era DX-ista. Les enseñó a cazar emisoras lejanas y a mandar informes de recepción por carta. A cambio llegaban los QSL. Esas postales que eran nuestro pasaporte antes de internet.
Él lo dice perfecto: “Era nuestra oportunidad de viajar y aprender sobre países lejanos, antes de internet”.
Su primera gran captura con una antena hecha con un cable a la valla del desván fue Australia. “Es lo más lejos que puedes llegar”, recuerda. También Colombia y Venezuela, con esa música que aún le parece fantástica. Su QSL más preciado: ser el primero en Europa en escuchar y recibir confirmación de Radio Maranata, en Nicaragua.
La onda corta como arma, púlpito y refugio
El artículo hace un repaso que cualquier diexista conoce de memoria:
1929: Radio Moscú. Luego Alemania, Reino Unido... Todos descubrieron el soft power. EEUU no entra hasta 1942 con Voice of America, cuando se da cuenta de que nazis y soviéticos dominan la éter global. En los 40, VOA emitía en 40 idiomas y la BBC igual. Radio Moscú llegó a 70.
En Suecia, la edad de oro como medio de masas fue en los 40 y 50, antes de la TV. Después, en los 70-80, se volvió subcultura. Justo la nuestra. La de la caza.
Lo explica muy bien la historiadora de medios Marie Cronqvist, de la Universidad de Linköping:
“Es un medio increíblemente resistente. Cuando no podemos fiarnos de internet, podemos volver a estas formas analógicas. Rara vez hay un medio que pueda declararse muerto y que luego no pueda resucitar.”
En esa éter de los 80 convivía todo:
- Emisoras estatales con propaganda.
- Estaciones clandestinas revolucionarias cruzando fronteras cerradas.
- Misioneras como HCJB en Ecuador o KTWR en Guam - esta última, por cierto, apagó sus enormes cortinas hacia el Pacífico en octubre de 2025. Yo mismo la escuché muchas veces. Otra que se va.
- Piratas con música.
- Y las famosas number stations, esas voces de mujer leyendo grupos de números que todos sospechamos que eran mensajes a espías.
Había incluso programas en sueco desde Ecuador y desde la RDA. Marie Cronqvist ha investigado Radio Berlin International. A su “Buzón de oyentes” escribían suecos, probablemente de izquierdas, que querían escuchar “la otra versión”.
Con la caída del Muro, esa onda corta ideológica se apagó. Y en su vacío entró otra cosa: en los 90, en EEUU, la extrema derecha descubrió que podía comprar tiempo en onda corta sin que nadie les pudiera censurar. Ahí empezaron tipos como Mark Koernke y el hoy famosísimo Alex Jones.
Luego llegó internet y el dial se fue vaciando. Radio Sweden dejó Hörby en 2010. Hoy, según Dan, de Europa solo queda prácticamente Rumanía emitiendo de forma regular.
¿Y ahora? ¿Está muerta?
Para nada. Y esto es lo más fascinante del artículo.
- Vuelve por necesidad. La BBC volvió a encender la onda corta hacia Ucrania y parte de Rusia tras la invasión de 2022. Y en 2026 lo ha hecho de nuevo hacia Irán. Cuando internet se censura o se cae, la onda corta no necesita permiso.
- La quiere Wall Street. Las ondas de radio viajan más rápido por el aire que la luz por la fibra óptica. Milisegundos que en trading de alta frecuencia valen millones. Si ahora escuchas tonos monótonos y raros en 20 metros, pueden ser órdenes de compra-venta.
- Siguen apareciendo nuevas estaciones de números. Misteriosas, probablemente militares.
Nosotros lo sabemos. Anoche mismo, si pusiste la antena larga, el ruido estaba ahí. Entre el QRN y el QRM, una voz en indonesio, un canto en amhárico, una morse a 15wpm.
Cien años después, seguimos con la oreja pegada a la ionosfera.
¿Y tú? ¿Cuál es tu captura más lejana o la más apreciada? ¿Guardas aún tus QSLs antiguas ? Cuéntame en comentarios.
Fuente y lectura recomendada: Reportaje “Kortvågsradions 100 år av brus och budskap” de Torbjörn Wester, Sörmlands Nyheter, 30 oct 2026. Con entrevistas a Dan Olsson y a la historiadora Marie Cronqvist.


